Teñido de ilusiones blancas
en la hoguera de un deseo,
sobre el quejido sereno de un suspiro ,
colándose en el brillo de un destello.
Vestido de un armonioso silencio,
te empapas de colores y de sueños.
Tan mío, como este amor encendido
que nos ampara.
Sigue convulsionando en este lienzo,
erizando en una tormenta tus cabellos.
Plasma mi alma como un reflejo,
para poder desdoblar mis alas
y dedícame una vez más el cielo.
Al fin y al cabo,
el cielo no es más que una alegre pincelada…
Noelia Cezar


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